Papilla de frutas (Marcos Mostaza cinco, pág. 38)

Marcos Mostaza cincoMi madre partió cada medio trozo de manzana en dos: cuatro trozos sobre la mesa.
—¿Quieres uno? —me preguntó mi madre todavía de pie, a las seis en punto de la tarde.
Parpadeé. Miré hacía otro lado.
—No, gracias. Me comeré un plátano —dije con cierta cara de temor a la palabra «veneno». Y cogí uno suelto del frutero. Lo pelé, le quité los hilos, me lo llevé a la boca y le di un bocado sabiendo que no me iba a envenenar.
—Me acuerdo que, cuando eras un bebé, te encantaba la papilla de frutas. Era lo que mejor te comías.
—¿No me digas que le echabas manzana?
—No, plátano. Un plátano, cinco galletas María y el zumo de una naranja. Todo pasado por la batidora. ¿Te preparo una papilla? No me cuesta nada. De verdad.
—¡Mamaaaa, que casi tengo diez años!

(Marcos Mostaza cinco, página 38)