Un desayuno cardiovascular

—¿Has desayunado? —le preguntó mamá a nuestra invitada.
—Sí, muchas gracias. Un desayuno cardiovascular. Una tostada de pan con aceite de oliva virgen, leche con cacao, una cucharada de miel, dos filetes de pavo braseado y una manzana —dijo sin pestañear.
Mamá sonrió, asintiendo.
—Eso es lo que se llama un desayuno sano. Aprende, Marc.
—Sí, mamá.

(Marcos Mostaza cuatro, páginas 70 y 72)

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